Detrás dejábamos todo un día de coche por carreteras de dudoso firme y caminos sin dueño cuando decidimos montar la tienda de campaña en la plácida orilla de un río del antiguo imperio mongol. La noche se acostó sobre nosotros en un par de horas y todo era tranquilidad hasta que se escucho de boca de Benito: ¡Pero si tenemos la botella de vodka! ¡Y tanto que la teníamos! Eso sí, en no mucho tiempo tan solo quedó el continente porque el contenido pasó a convertirse en inspiradas sonrisas en medio de alguna parte.
Total, nuestro plan para la botella que habíamos importado de Rusia era brindar esa noche a la luz de la luna. Ingenuos de nosotros no habíamos contado con las tradiciones locales hasta que nuestro guía Batá tomó un cuenco y empezó a vaciar en él vodka sin escatimar en cantidad. La primera en probar el vodka era la madre tierra, el segundo el espíritu de turno y después el que tocara de nosotros en ronda. Ahora bien, la tradición local estaba bien ideada porque ni la madre tierra ni el espíritu de oficio bebían mucho, tan solo lo que alcanzaban a salpicar los dedos cual bendición, con lo que el grueso del trago quedaba indiscutiblemente en manos de los mortales. Lo que pensábamos que sería una ronda se convirtió en una detrás de otra porque el lugareño que llevaba las riendas del ritual pensó que éste tenía que acabar cuando y solo cuando se terminara el líquido elemento; y por otra parte nosotros no éramos nadie para entrometernos en tan espiritual momento. Entre trago y trago las estrellas cada vez estaban más bajas y la fresca de la noche se disipaba en el calor del cuenco. Esa noche entendimos mongol y al menos a nosotros nos dio la impresión de que Batá nos entendía el español y nuestro maltrecho inglés. Por cierto, la tienda no hizo falta. El vodka abriga.
Diego Cabero Jambrina
Colorado (USA), marzo de 2011

Querido Diego
Espero que dentro de poco puedas repetir una experiencia similar en las lejanas y áridas llanuras de Arizona… lo único que esta vez tendrás que cambiar el vodka y regar la seca tierra con el caldo del lugar. Unos buenos compañeros de viaje, unos tragos de whisky, una manta, un sombrero baquero y un cielo repleto de estrellas. ¿buen plan, no?
Nos vemos pronto
Un fuerte abrazo
Sergio,
. Un abrazo.Diego
Arizona nos espera en un par de semanas…Quien sabe lo que pasará. Eso si, nos toca cambiar de líquido elemento
Y dijo el maestro:
¿Cómo es posible que esté hablando de coches con un mongol en medio del árido desierto?
Además con lo que me gustan a mí….
Buenos recuerdos.
Efectivamente… y que te voy a contar a ti que no sepas de esta historia… Fue un gran momento del viaje. Pronto nos volvemos a ver con otro viaje como fin… Un abrazo.Diego
Maravilloso. Muchas gracias.
Parece que estoy ahí viéndolo. Viéndoos.
Un abrazo.
Parra,
Muchas gracias por el comentario. Me alegro de que hayas disfrutado leyéndolo. Un abrazo. Diego
Muy bueno, como siempre Dieguito
Gracias Toño,
Un abrazo
Diego
Querido amigo que envidia sana te tengo por las historias que estas viviendo en tu aventura americana. Deberias de traerte al guia Bata cuando vengas para La Bañeza y nos lo llevamos a una ruta con el C. M. Teleno por estas bonitas tierras, eso si con una caja de Prieto Picudo en vez del famoso Vodka. Un saludo de tu amigo el Milcaras………..
Gracias Bécares por tu comentario. Yo creo que con el Prieto Picudo también podemos llegar a entender mongol, jejeje. Un abrazo. Diego
Qué envidia! De los mongoles sé sólo lo que me corresponde personalmente. Del vodka sólo el olor. Tempus fugit, Diego; así que carpe diem
Un envidioso abrazo
manolo
Gracias Cabero por tu comentario… Al final, ya ves, son las pequeñas cosas de un viaje con las que se queda el viajero…
Un fuerte abrazo.
Diego
Hey diego! que tal por yankilandia?
Ke guapo momento hubo de ser el brindis espiritual!…
Disfruta por el desierto ya tienes a los espiritus de tu lado..
Besicos! gozala!!
Chus, gracias por el comentario. Efectivamente fue un momento especial del viaje. Por las américas todo bien, disfrutando todo lo que se puede.
Por cierto, me ha alegrado ver que los carnavales fueron grandes, grandes, como siempre. Un abrazo. Diego
Faltó Vodka
Faltba especialmente después de acabar la botella ¿no?
Un abrazo Beni!!!
Diego, My experience of Mongolia was less romantic; it rained mud on us.