Version audio El carnaval de mi tierra
El carnaval de mi tierra
es el bullicio de una esquina y la calma de un chocolate con churros,
es el calor de un bar y es también una gélida noche,
es la sonrisa de un niño recogiendo caramelos y la picardía de otro lazándolos,
un cuantioso grupo disfrazado y también uno mismo con su disfraz,
es correr delante de la benemérita y es volar con las brujas,
es una Charra que canta y una charanga que toca,
un megáfono indiscreto y una afonía de buenos días,
es un viernes tranquilo y un sábado de echar chispas,
es el domingo de trajes viejos y el martes de trajes nuevos,
es un desfile programado y un sábado improvisado,
un cuerpo disfrazado y una mente desnuda,
confeti de colores y máscaras en blanco y negro,
una sonrisa de comienzo y una lágrima de final,
es una procesión con “birras” y un entierro con sardinas,
es una fiesta de interés turístico nacional y una mascarada de creatividad local,
un traje de incontables lentejuelas y también un atuendo de despojos,
es una plaza con sentimiento y una calle que se siente,
es una carroza pomposa y un carrito de supermercado,
esto, y mucho más, es el carnaval de mi tierra,
esto , señoras y señores, es el carnaval de La Bañeza.
Diego Cabero Jambrina
Colorado, EE.UU, marzo de 2011

Hermano americano, no estás solo, no sufras la desolación de la ausencia, no te aflijas, no destroces tu corazón bullanguero, piensa que estamos contigo. No ser, que creo que es más que no estar, del carnaval boñezano para un bañezano, entiendo que es una prueba dura de afrontar, un Teleno en día de temporal, que solo los más fuertes, entre los que seguramente estás, sois capaces de superar. De todos modos ¡no me digas que no te ha llegado el run run de las charangas y el aroma de los chocolates, las porras y las sopas de ajo a eso de las primigenias horas matutinas!
No valoro ni la calidad literaria ni el contenido que expones acerca del carnaval. Permíteme, no ostante, que yo plasme el sentimiento carnavalero de tu pueblo que una vez, y creo que a tí ya te conté esta anécdota, pude vivir en la conserjería del Intituto de Formación Profesional, en aquella, de la Bañeza. De paso rendimos pleitesía a un gran carnavalero como era el señor Paco:
La conserjería está tranquila, nadie va a pedir llaves, hacer fotocapias, hablar de fútbol o tocar las narices, solo dos conserjes, el señor Paco y el que suscribe. El señor Paco, apoyado en el mostrador, cigarro en boca, pensativo, mira fijamente al calendario.
- ¿En piensas, Paco, que estas tan concentrado? Le digo.
- ¡En que dentro de un mes ya se acabó el carnaval!!!
Si alguien es capaz de sacar a la luz un sentimiento mayor que el que salió de las entrañas del señor Paco en aquella fría mañana, esto último es un adorno, que lo diga.
Un abrazo. Enrique.
Enrique,
Muchas gracias por los comentarios que siempre aportas a este humilde blog de cosas varias. Sí recuerdo que me contaste la anécdota en alguna ocasión…ahora bien, no sobra para nada que quede escrita porque efectivamente describe muy bien el sentimiento carnavalero, el mismo que hace que una calle bañezana se sienta tanto en días de la fiesta profana.
Un abrazo from Colorado
Diego
Oleeeeeeeeeee! Oleeeeeeeeeeee! Oleeeeeeee!
Diego, se puede decir más alto, pero no más claro, solo un bañezano que sienta los carnavales en su interior, sabe apreciar esas fantásticas palabras que describen a la perfección la mejor fiesta que llena a todo un “pueblo” de fiesta, alegría y color
Miry,
Muchas gracias por el camentario. Y estoy de acuerdo contigo en que en La Bañeza los carnavales se sienten de una forma especial.
Un saludo